Buenas tardes. Escribo muerto de sueño. He llegado hace poco de hacer unas compras tras haber tenido clase durante todo el día.
Las semanas se me pasan últimamente bastante rápido. El lunes es mi día libre así que aprovecho para hacer el Proyecto o estudiar. Los martes tengo dos horas de clase por la mañana y otra hora por la tarde. A esa clase voy con los coreanos, así que me entretengo. Los miércoles vuelve a ser mi día libre... pero los jueves... odio los jueves. Tendo 3 horas de inglés por la mañana y, después, clase de 14:00 a 17:00 en la Universidad. Odio esa clase porque es difícil y voy solo ya que no conozco a nadie. Pero bueno, mañana ya sólo tengo tres horas de inglés por la mañana y después hasta el martes no vuelvo a tener clase :)
El fin de semana pasado estuvo bastante bien. El viernes Alberto y Javi tenían el móvil apagado. Es imposible localizarles a veces porque además viven en un 11 piso para el que hay que subir 10 pisos en ascensor y uno andando. Sabía que iban a ir a una fiesta pero a mí no me apetecía mucho ir porque no conocía a la gente. Además, no me gusta estar sólo de fiesta con españoles porque me apetece hablar inglés. Como era imposible localizarles y pasaba de ir a buscarles a su cuartel secreto del 11 piso, quedé con un amigo griego y dos amigos nuevos belgas en el bar de la Universidad para tomar unas cervezas. Iba a ser una noche bastante larga... infinita, porque al día siguiente algunos nos íbamos a Edimburgo a pasar el sábado y nuestra intención era no dormir.
Estuvimos tomando unas cervezas en el Habita, el bar de la universidad, y después nos fuimos a otro bar de la Universidad donde se supone que iba a haber más gente. Había bastante poca gente y cada vez llegaba más, pero no me terminaba de convencer... Miré a los belgas y ellos me miraban a mí. No hicieron falta palabras, nos reímos, y salimos a buscar otro bar. El griego, que está algo colgado, se quedó ahí porque había más griegos.
Y ahí estábamos los dos belgas y yo, a la 01:30, sin saber dónde ir. Teníamos hambre así que fuimos al McDonalds. Nos sentamos y estuvimos discutiendo a dónde ir. No se conocen Newcastle aún, así que se fían de mí. Lo que no saben es que, desgraciadamente, la movilidad de los españoles en Newcastle es limitada ya que nos limitamos a triangular entre Habita, Madame Koo y McDonalds. Teníamos sueño pero no queríamos irnos a dormir. El autobús hacia Edimburgo salía a las 05:25. Aún quedaba noche. Fuimos buscando bares y acabamos entrando en uno en el que nunca había estado. Sólo había gente mayor borrachísima y me vino una imagen de mis padres bailando en ese bar con sus amigos.
Noté un golpe en el brazo y la imagen de mis padres y sus amigos haciendo la conga se me fue de la cabeza. Era Steven, uno de los belgas.
- Pablo, ¿quieres un chupito? (lógicamente lo dijo en inglés)
Le miré serio y se echó a reír. Cuando él dice eso de un chupito me da miedo, porque significa que son varias rondas de chupitos. Le dije que sí, y nos adentramos hacia la barra donde ya nos esperaban las camareras que parecían no tener mucho trabajo. Eran las 02:00 y la gente ya no necesitaba tanto alcohol.
Él pagó la primera ronda de chupitos, que resultó que no era de chupitos sino de jägerbombs. Las jägerbombs son unos chupitos de Jägermeister (alguna bebida alemana) metidos en una copa con redbull. Al beber del vaso de redbull, el chupito de Jägermeister se vierte y terminas bebiendo una especie de cubata. La verdad es que estaban buenos... y acabamos pagando tres rondas cada uno. Es decir, nos bebimos... unas 9 jägerbombs.
Y nada, estuvimos hasta las tres bebiendo y la camarera no se lo creía cuando le pedíamos más jägerbombs. Al final cerraron el bar a las 03:00 y nos fuimos. Estuvimos por la calle un rato hablando y al final me querían llevar al casino. Les llevé al casino porque no sabían dónde estaba pero yo tenía claro que me quería ir a casa a duchar y cambiar de ropa. Quedaban menos de dos horas para ir a Edimburgo y quería estar despejado. Me agarraron y me intentaron llevar a la fuerza al casino pero me resistí y tras un forcejeo conseguí que se vencieran. Les dije que sólo me iba a duchar y que en 10 minutos estaba de nuevo ahí, pero yo sabía que era mentira. Ir andando hasta la residencia me iba a costar unos 20 minutos así que era imposible cumplir mi promesa. Les dije que fueran directos a la estación de autobuses y se fueron medio borrachos hacia el casino.
Llegué a la residencia, me duché y me cambié de ropa. Hablé con Alberto por Facebook y quedamos a las 04:30 debajo de nuestras residencias. Ahí aparecimos todos... menos Sara y Esther. Al parecer Esther se había cogido tal cogorza esa noche que iba a estar en coma durante todo el día, por lo que no venía a Edimburgo... Y Sara... ¿Sara? Le gritamos a la ventana y le tiramos piedras. Al final salió y dijo:
- Acho qué quereis comedme el c**o que aún son las cuatro.
Le explicamos que no se tendría que haber echado a dormir, que eran las cinco menos cuarto y que por su culpa íbamos a perder el autobús, así que en cinco minutos bajó con su compañera coreana, Olivia, que también venía.
Llegamos a tiempo y salió el autobús rumbo a Edimburgo. Íbamos Alberto, los coreanos Jamie, Jenny y Olivia, los dos belgas, y yo. Me pasé todo el viaje durmiendo y al llegar nos dimos cuenta de que eran las 08:00 por lo que no sabíamos muy bien qué hacer, así que fuimos a desayunar. Y ahí estábamos sentados desayunando, con caras de muertos y con unas ojeras impresionantes. Los belgas y yo nos mirábamos como diciendo "quién coño nos habrá mandado beber las jägerbombs...". Y después de desayunar nos pusimos en marcha. Vimos la ciudad que es muy bonita, entramos a una catedral pero no para verla, sino para ver si podíamos sentarnos en los bancos. Fuimos a un castillo pero algunos no quisimos entrar porque valía 14 libras y... ejem... mis padres vienen en Abril así que ya me lo pagarán ellos. También vimos el museo gigante donde hay de todo (la oveja Dolly, cohetes de la NASA, momias...) y, después de comer, fuimos al museo nacional de retratos donde hay algunos cuadros que son bastante originales. Ahí estuvimos sentados más de una hora. Salimos pensando que ya sería de noche y... ¡aún eran las 17:00!
![]() |
| Todos juntos subiendo la montaña de Arthur's Seat |
Decidimos ir al Palacio Real de Edimburgo (que es donde va la Reina cuando está ahí) pero estaba cerrado, así que sólo pudimos verlo por fuera. Vimos una montaña enorme que tenía un sendero para subir. Desde ahí las vistas serían perfectas. Nos costó más de 30 minutos subir y no quisimos llegar arriba del todo. Estuvimos un rato sentados, sacándonos fotos, riéndonos del cansancio que llevábamos encima de haber estado todo el día pateando.
| Sara y yo junto al coche de Antonio Alcántara de la serie "Cuéntame cómo pasó" en el museo de Edimburgo |
Y poco más, estoy cansado y no me apetece contar mucho más. Después fuimos a tomar una cerveza y a cenar a un... sí, McDonalds. Terminamos en la estación de autobuses. El autobús salía a las 22:30 y aún teníamos más de una hora para sentarnos y descansar. Sara se quedó dormida y estaba tapada del todo. Pasó uno que trabajaba ahí y me preguntó que a dónde íbamos y, ya de paso, quiso saber si ésa que estaba ahí tumbada durmiendo como una indigente venía con nosotros.
- Sí claro, es Sara, está durmiendo. - le dije serio.
Y por fin cogimos el autobús, y por fin llegábamos a Newcastle. Nos fuimos cada uno a su casa viendo por la calle cómo de perjudicados estaban todos los geordies. Madres borrachas andando descalzas, gente vomitando...
Y por fin llegué a mi cama y me eché a dormir. Al final entre una cosa y otra me fui a dormir a las 04:00, unas 43 horas después de haberme levantado el viernes. 43 horas sin dormir. Un finde agotador pero increíble.
Y bueno, mañana ya es viernes y hemos organizado una fiesta en la residencia de siempre a la que creo que irán bastantes personas. No sé cuál será el plan para este fin de semana ni dónde acabaremos. Todo sea por socializar.
¡¡Un abrazo!!




