miércoles, 19 de octubre de 2011

La cocina y los guarros que la habitan (2ª parte)

Si antes hablo, antes ocurre. Y es que parece ser que los jefes de mi residencia leen mi blog, porque esta tarde estando en mi habitación con la Dissertation he oído un ruido por debajo de la puerta y misteriosamente había una nota. 

"¡Puta mierda de publicidad, siempre pasando flyers por debajo de la puerta!" - he pensado.

Pero no. Esta vez era algo serio. Algo tan serio que me he cagado en la padre del pakistaní y en el pollo con cebolla del de bangladés.

Era una advertencia de la Dirección de la residencia en la que se decía que tras la inspección rutinaria de las cocinas se ha encontrado que la nuestra estaba sucia, por lo que o la limpiamos de aquí a 24 horas o nos la tendrán que limpiar los de la limpieza, y lo que cueste (20 libras la hora) nos lo abonarán a nosotros.

He meditado un rato y he pensado en ir a hablar con el paquistaní y con el de bangladés, pero me he dicho "Total, pa' qué, si no me harán caso", y he pasado del tema. Yo no he ensuciado nada ya que ni uso apenas la cocina. Siempre que la uso saco la basura y dejo todo limpio, incluso dos veces he fregado el suelo, pero joder que soy tonto pero no tanto. No voy a limpiar algo que no he ensuciado yo, así que espero que lo limpien ellos, porque si no, yo no pienso pagar un duro.

Y nada, al final me ha hecho gracia la situación y como esos dos lean el blog se pensarán que soy un chivato y que he sido yo quien ha avisado a los de la residencia.

Os dejo parte de la nota, para que flipéis. Seguiré informando sobre el estado de limpieza de mi cocina. Sí, sí, ya lo sé, no tengo nada más interesante que contar.

Carta amenazante, por guarros.

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